miércoles, 30 de junio de 2021
Sistemas del Cuerpo Humano
Sistema Óseo
En la educación física, el principal
actor para las actividades, es el movimiento, y dentro de este, el sistema óseo
es de gran relevancia, así como enseñar a los alumnos sobre la importancia que
tiene la actividad física para poder cuidar y mantener un estado de salud
deseable en los huesos.
El conocimiento del sistema óseo
por parte del educador físico es de gran importancia, debido a las diferencias
que se pueden presentar en los contextos en el que el docente haga su intervención
pedagógica. La diversidad entre los alumnos con los que se trabaje, puede o no
ser muy grande, es aquí donde el docente, deberá observar para poder intervenir
de la mejor manera, si es que existe alguna situación fuera de lo común, respecto
al sistema óseo, desde algo tan común como una luxación, hasta poder
identificar alguna anomalía en algún alumno, para así poder ajustar las
actividades de acuerdo a las necesidades, y sino es el posible, tener el suficiente
conocimiento para valorar y canalizar si es necesario ante una situación más
delicada.
Dentro de la educación física
y como futuros educadores, se debe de tener en cuenta la importancia de este
sistema, así como las actividades que se pueden realizar para favorecer su
cuidado y desarrollo y poder transmitir en los alumnos estos conocimientos para
que ellos puedan asumir estilos de vida saludable.
Sistema Muscular
Gracias al sistema muscular es que podemos movernos. Los músculos trabajan junto con el sistema nervioso central para que el cuerpo se pueda mover. Algunos movimientos son controlados por la persona, y otros son inconscientes.
Sin el sistema muscular, no podríamos hablar, sonreír, ver, ni levantar una ceja. Existen más de 30 músculos sólo en la cara. Los músculos hacen posible expresar nuestras emociones en el rostro.
Sistema Circulatorio
El sistema circulatorio consta del corazón, y de las arterias y venas que transportan la sangre por todo el cuerpo.
La sangre siempre debe circular para mantener la vida. Transporta oxígeno del aire que respiramos a las células en todo el cuerpo. El bombeo del corazón mantiene en movimiento este flujo sanguíneo a través de las arterias, los capilares y las venas. Un grupo de vasos sanguíneos hace circular la sangre a través de los pulmones para el intercambio gaseoso. Los otros vasos alimentan el resto del cuerpo.
Las células de nuestro cuerpo necesitan oxígeno para vivir. Cuando estas células hacen su trabajo, generan dióxido de carbono.
Los pulmones y el aparato respiratorio permiten que el oxígeno presente en el aire entre en el cuerpo y que el cuerpo se deshaga del dióxido de carbono al exhalar. Cuando respiramos, el diafragma se mueve hacia abajo, en dirección al abdomen, y los músculos de las costillas empujan a las costillas hacia arriba y hacia afuera. Esto hace que la cavidad torácica se agrande y tome aire a través de la nariz y la boca para enviarlo a los pulmones.
Al exhalar, el diafragma se mueve hacia arriba y los músculos de la pared torácica se relajan. Esto hace que la cavidad torácica se achique y empuje el aire hacia el exterior del aparato respiratorio a través de la nariz y la boca.
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